La graduación la decide la exploración
La gafa debe hacerse con una prescripción vigente, del optometrista o del oftalmólogo. Si ha pasado tiempo desde la última revisión o ha habido cambios, conviene comprobarla antes.
SurÓptica · Gafas infantiles
Cuando ya hay una graduación, queda lo que decide si la gafa se lleva o se queda en la mochila: la talla, el ajuste y el material. Esta guía explica qué mirar, según la edad, y qué hacemos en SurÓptica para acertar.
Una gafa infantil no es una gafa de adulto en pequeño. Cambia lo que se le pide.
La gafa debe hacerse con una prescripción vigente, del optometrista o del oftalmólogo. Si ha pasado tiempo desde la última revisión o ha habido cambios, conviene comprobarla antes.
Tiene que quererla. Una gafa que al niño no le gusta acaba en el estuche, por buena que sea. Lo que se negocia no es el gusto, sino la talla y el ajuste: dentro de lo que le va bien, elige él.
Un niño crece, juega y se quita y se pone la gafa muchas veces al día. La montura se desajusta. Revisarla cada pocos meses en la óptica no cuesta nada y evita que la gafa deje de hacer su trabajo.
La edad orienta sobre lo que suele importar en cada etapa; la talla no se deduce de ella. La cara del niño y el ajuste mandan, y se comprueban probando la gafa.
En los más pequeños es frecuente que la indicación y el seguimiento formen parte de una valoración oftalmológica específica, y la gafa se lleva muchas horas. Prima la sujeción: un puente que apoye de forma estable sin resbalar, varillas que rodeen la oreja o cinta elástica.
Montura ligera y sin piezas que se suelten.
Empieza el juego brusco y la gafa se cae, se pisa y se dobla. Interesa una montura resistente, con el puente adaptado a la nariz infantil y varillas que no se abran solas. Las bisagras de muelle ayudan cuando se quita la gafa tirando de una sola varilla.
Si utiliza tratamiento con oclusión (parche), conviene comentarlo al elegir y ajustar la montura.
Es la edad en la que más gafas se hacen por primera vez. La gafa se usa en clase, en el patio y en casa: tiene que aguantar todo eso y, además, gustarle. Aquí la opinión del niño empieza a pesar, y conviene que pese.
Puente y varillas siguen siendo lo primero; después, el color y la forma.
La cara se acerca a la de un adulto y muchas monturas juveniles ya valen, pero no todas: el puente y la longitud de varilla siguen siendo los de un niño. Aparece el deporte federado, que suele pedir una gafa específica.
En un niño mayor o adolescente, la montura adecuada no tiene por qué llevar la etiqueta «infantil». Lo importante es que la talla, el puente y las varillas ajusten correctamente.
Ningún tramo lleva una talla asociada: dos niños de la misma edad pueden necesitar monturas distintas. Cómo se lee la talla de una montura se explica en el apartado siguiente.
Toda montura lleva grabadas tres medidas en la varilla, normalmente separadas por un pequeño cuadrado; por ejemplo, 46 □ 16 125. Saber leerlas ayuda a entender por qué una gafa que parece bonita puede no ser la adecuada. Las tallas infantiles y juveniles se mueven en un rango amplio, y la que corresponde a cada niño la decide la prueba, no la edad.
En los niños pequeños el puente nasal suele ser más bajo y menos prominente. La montura debe apoyar de forma estable, sin resbalar ni marcar. Determinados diseños infantiles utilizan puentes bajos o invertidos pensados para ese apoyo, y las plaquetas regulables permiten adaptar algunos modelos metálicos. Es la primera comprobación que hacemos al probar una gafa: si el puente no apoya bien, el resto da igual.
En los más pequeños, las varillas curvas que rodean la oreja o una cinta elástica sustituyen a la varilla recta, que se cae. Las bisagras con muelle absorben el gesto de quitarse la gafa de un tirón, que es como se la quitan los niños. Y la varilla no debe apretar detrás de la oreja: una marca roja al final del día es señal de que hay que ajustarla.
Si alguna de estas cosas falla, la gafa se ajusta en cualquiera de nuestros centros, sin cita y sin coste, tantas veces como sea razonablemente necesario.
No hay una fecha fija. Hay tres motivos, y conviene distinguirlos.
Es lo más frecuente en un niño. A veces basta con cambiar las lentes y mantener la montura, si sigue ajustando bien y su estado permite reutilizarla. Las revisiones periódicas, al ritmo que indique el optometrista o el oftalmólogo, son las que lo detectan a tiempo.
La montura ya no cubre bien el ojo, se marca en las sienes o el niño mira por encima de las lentes. Ha crecido; hace falta otro calibre. No es un fallo de la gafa.
Antes de comprar otra, conviene traerla: muchas roturas de varilla, bisagra o plaqueta se reparan en el momento cuando es técnicamente posible. Si no tiene arreglo, se cambia la montura y, cuando es posible, se aprovechan las lentes.
Primero comprobamos la talla, el puente y el ajuste. Después, el niño elige entre las que le quedan bien.
Pasta con acabado engomado. De talla pequeña a media.
69 € Precio de montura · lentes no incluidas
Consultar disponibilidad
69 € Precio de montura · lentes no incluidas
Consultar disponibilidadFormas y acabados con más protagonismo: transparentes, carey y remaches a la vista.
Montura · 19 € al encargar unas gafas graduadas completas · lentes no incluidas en este precio
Consultar disponibilidad
Montura · 19 € al encargar unas gafas graduadas completas · lentes no incluidas en este precio
Consultar disponibilidad
Montura · 19 € al encargar unas gafas graduadas completas · lentes no incluidas en este precio
Consultar disponibilidadAlgunos modelos de nuestra Selección Esencial: monturas sencillas para el día a día.
Montura · 9 € al encargar unas gafas graduadas completas · lentes no incluidas en este precio
Consultar disponibilidad
Montura · 9 € al encargar unas gafas graduadas completas · lentes no incluidas en este precio
Consultar disponibilidad
Montura · 9 € al encargar unas gafas graduadas completas · lentes no incluidas en este precio
Consultar disponibilidadModelos y colores según disponibilidad en cada centro. Precios de venta al público con IVA incluido. La talla orientativa es una referencia: la montura que corresponde a cada niño se decide probándola.
En nuestros centros
Moguer, Trigueros y Gibraleón. Establecimientos sanitarios de óptica, con ópticos-optometristas en el equipo de cada centro.
Tres selecciones, de talla pequeña a juvenil. Se prueban con el niño y se elige entre las que le quedan bien.
Elegimos las lentes según su graduación, edad, uso y necesidades visuales.
El ajuste se revisa sin cita, tantas veces como sea razonablemente necesario. Las reparaciones pequeñas se hacen en el momento cuando es técnicamente posible.
Estamos adheridos al Plan VEO y tramitamos la ayuda directamente en nuestros centros. Consulte condiciones y vigencia.
Para hacer una gafa infantil, revisar el ajuste o resolver una duda, puede escribirnos por WhatsApp al centro que le quede más cerca.
Su centro
C/ Sánchez Mora, 3
21800 Moguer (Huelva)
Establecimiento sanitario de óptica · NICA 34943
Su centro
C/ Plazas, 21
21620 Trigueros (Huelva)
Establecimiento sanitario de óptica · NICA 35164
Su centro
Plaza de España, 6
21500 Gibraleón (Huelva)
Establecimiento sanitario de óptica · NICA 40260
Por privacidad, no envíe por WhatsApp informes, fotografías ni datos de salud del menor. Le indicaremos cómo proceder si fueran necesarios.
¿Todavía no sabe si necesita gafas? Hay señales visuales que pueden observarse en casa y en el aula.
Ver la guía de observación